jueves, 19 de junio de 2008

Plan de las Farc para reclutar menores obligó a 113.000 personas a dejar sus hogares

EN ENERO, EN UNA VEREDA de Leticia, un comando de las Farc citó a padres de familia y líderes de la comunidad para notificarles que debían presentarse al día siguiente con sus hijos mayores de 15 años para prestar servicio obligatorio en el "Ejército del pueblo". Indignado, el cura de la zona reunió a los padres en la iglesia y les ordenó no entregar a sus hijos y esconderlos. Entonces les llovieron amenazas y el sacerdote y algunas familias no tuvieron más opción que dejar el pueblo.

Casos similares se han repetido en Guainía, Vichada, Meta, Caquetá, Putumayo y hasta en Bogotá, porque la guerrilla está empeñada en el reclutamiento de menores. Muchos padres, antes que entregar a sus hijos, prefieren huir y abandonarlo todo. Otros no han tenido más opción que dejarlos en poder de las Farc.

Según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), el reclutamiento forzado es una de las principales causas que explican el aumento del desplazamiento interno este año. Codhes y la Iglesia estiman que en el primer trimestre del año fueron desplazadas 113.473 personas, 18 por ciento más que en el mismo período del año pasado.

Sin embargo, el reclutamiento forzado no es atribuido solo a las Farc. También a las 'Águilas negras' y a otras bandas que operan en Córdoba y Sucre, donde se han registrado desplazamientos y asesinatos de líderes comunitarios. "El reclutamiento forzado tanto de las Farc como de los paramilitares está cambiando la dinámica del conflicto -asegura Jorge Rojas, director de Codhes-. Los desplazados ahora temen represalias por no entregar a sus hijos a la guerra".

Pero además del reclutamiento forzado, las fumigaciones de cultivos ilícitos y las amenazas y asesinatos atribuidos a grupos paramilitares en 17 departamentos, lo mismo que el aumento de los combates entre Farc y Eln, y entre el Ejército y las Farc, han agravado la situación. "A esto se suma el encierro o confinamiento al que están sometidos los campesinos en Nariño, Arauca y Antioquia, como consecuencia del uso indiscriminado de minas antipersona", afirma Álvaro Jiménez Millán, de la Campaña Colombiana contra las Minas.

El fenómeno ha llevado al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, a alertar sobre lo que está pasando en Arauca, donde han sido desplazadas cerca de 2.000 personas por los combates entre grupos armados, lo mismo que en Chocó, donde 400 familias tuvieron que huir de los enfrentamientos. "Se están produciendo desplazamientos masivos al estilo de los que se dieron en 1997 en buena parte por el aumento en los combates", asegura el director de Codhes.

El reporte de esta organización coincidió con el Día Mundial del Refugiado, cuando Acnur dio a conocer su informe anual sobre los refugiados y en el cual Colombia figura como el segundo país del mundo, después de Sudán, con más desplazados.

El informe tomó como base la cifra que maneja la Corte Constitucional: tres millones de personas. Sin embargo, Codhes la estima en más de 4,3 millones y el Gobierno en 2,5 millones. Las cifras no coinciden pero todas son alarmantes y lo peor es que pocos tienen la esperanza de regresar. "Hay pocas garantías para el regreso -sostiene Antonio Madariaga, director de Viva la Ciudadanía-. Los desplazados temen, incluso, reclamar sus tierras porque quienes lo han hecho han sido amenazados de muerte o asesinados. Ya han muerto 17 líderes desplazados".

Frente a los millones de desplazados, los que han regresado a sus tierras son muy pocos: 169.654 personas entre el 7 agosto de 2002 y el 3 de junio de 2008, según la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, que las ha acompañado en el retorno a sus lugares de origen.

La tragedia es de tales dimensiones, que la oficina de Acnur la considera una verdadera crisis humanitaria, la única del continente y la segunda más grave del mundo.

http://www.cambio.com.co/paiscambio/781/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4315963.html

lunes, 16 de junio de 2008

Las Farc enseñan con canciones a los niños la fabricación de minas y bombas

La utilización de niños por la guerrilla de las Farc para la fabricación de minas, bombas y otros artefactos explosivos, quedó al descubierto en las el dia 10 Diciembre de 2007 con un video que fue incautado al grupo subversivo.

En forma escalofriante, los cabecillas de las Farc apelan a canciones y estribillos como método para enseñar a los pequeños, menores de 10 años, sobre los elementos que deben utilizar para fabricar los explosivos, indicó el comandante de las Fuerzas Militares, General Freddy Padilla de León, al revelar el contenido de la filmación incautada a las Farc.

La táctica es la misma que ha utilizado la llamada organización terrorista Hamas con los videos de Micky Mouse para aleccionar a los niños palestinos e incitarlos a tomar parte en la guerra santa contra Israel.

Se trata de un programa infantil que se titula “Los pioneros del mañana” y en el cual el famoso ratón norteamericano se llama «Farfour» (mariposa), y en el cual, junto a una joven llamada Sara, enseñan a los niños palestinos rezos y otros símbolos del Islam, y tratan de fomentar su odio contra Israel y EEUU.

http://www.radiosantafe.com/2007/12/10/las-farc-ensenan-con-canciones-a-los-ninos-la-fabricacion-de-minas-y-bombas/

martes, 6 de mayo de 2008

Día Internacional para Sensibilización sobre Minas denuncia que un tercio de las víctimas son niños

En 2007, 6.000 personas fueron víctimas de estos artefactos, y que tres de cada cuatro de ellas son civiles. El 85 por ciento de los niños muere antes de poder recibir ayuda médica,

Los niños "se ven todos los días enfrentados a los riesgos de explosión en todas las regiones del mundo", señala el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, que recuerda que los menores no sólo sufren amputaciones o mueren a causa de las minas, sino que muchos, al quedar incapacitados, no pueden acudir más a las escuelas.

Desde la entrada en vigor en 1999 del Tratado de prohibición de las minas, que impide tanto la producción como el almacenamiento y la utilización de minas antipersonales, más de tres cuartas partes de los países del mundo lo han ratificado, y unos 40 millones de este tipo de armas almacenadas han sido destruidas.

Además, grandes extensiones de terreno han sido desminadas, y los países donantes han proporcionado 2.000 millones de dólares para los programas antiminas.

Sin embargo, a pesar de esos avances, las minas y municiones no explotadas siguen constituyendo una amenaza y mutilan cada año a unas 10.000 personas.

La amenaza de las minas está presente todavía en numerosos países, como Camboya, donde hay minas terrestres plantadas en "cerca de la mitad de los pueblos", y Laos.

Entre los otros países más contaminados por la existencia de minas se destacan Colombia, Afganistán, Bosnia-Herzegovina, Chechenia (dentro de la Federación Rusa), Irak, Nepal y Sri Lanka.

No obstante, algunas grandes potencias, como E.U., China, Rusia e India no se han adherido a la convención antiminas.

Unicef forma parte de las 14 instituciones de Naciones Unidas que llevan a cabo una acción común en el terreno de la lucha antiminas.

Tomado del Tiempo.com
http://www.eltiempo.com/conflicto/noticias/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4074172.html

jueves, 24 de abril de 2008

Niños en el Conflicto Armado Colombiano

En nuestro país, la defensoría del pueblo ha sostenido que la situación de los niños y niñas en el conflicto armado colombiano no es diferente de la situación de los niños involucrados en otros conflictos armados. Para infortunio, en Colombia los grupos insurgentes y de autodefensa han abusado y continúan abusando de la vulnerabilidad y fragilidad de los niños, día a día los actores armados reclutan menores, los utilizan como carne de cañón o carnada para infligir daños a sus enemigos, cientos de niños son desplazados y las niñas no solamente son las compañeras sexuales de los irregulares sino que, son en muchos casos, forzadas a prostituirse.

Históricamente la vinculación del menor dentro de los diversos conflictos armados ha sido por diferentes motivos y han sido guiados por distintos móviles, tal como el Estado, la iglesia, los grupos insurgentes, aunque ninguno de estos móviles es mas justificable frente a otros y, aunque la afectación del menor por parte del conflicto seguirá vigente, lamentablemente, mientras subsista la violencia tal como se ha visto a través de una encarnizada historia de violencia, lo que se si se puede evitar de algún modo es la presencia del menor combatiente, situación que mitiga notoriamente la dignidad y la calidad de vida de nuestros niños.

Posteriormente con la aparición de los grupos armados al margen de la ley a mediados del siglo pasado se perpetuó la presencia del menor dentro del conflicto colombiano, con la aparición de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1966, del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1965 y otras organizaciones guerrilleras; durante los primeros años de lucha armada no lograron una expansión significativa, contaban con pocos combatientes y frentes, y sus finanzas eran precarias, estas últimas fueron las principales causas del reclutamiento de niños por parte de estos grupos. El Estado colombiano y los sucesivos gobiernos no concibieron como prioritario establecer mecanismos de diálogos y negociaciones con la insurgencia, el tratamiento que se les proporcionó fue esencialmente militar y represivo, por lo que en la década de los `80 las organizaciones guerrilleras experimentaron un crecimiento notable tanto en su economía como en sus filas y esto último porque fue en esta época donde se incrementó la participación de los niños soldados en el conflicto, esto porque la extensión del conflicto a zonas urbanas ha producido un incremento del reclutamiento de menores en las milicias ilegales

La utilización permanente de menores por parte de los actores del conflicto genera una modalidad de relaciones basadas en el autoritarismo y en el desconocimiento del niño como sujeto de derechos con autonomía y libertad propia; al ser instrumentos de otros, los menores se identifican como objetos sin valor personal y con una pobre autoestima. Esta vulneración a la integridad síquica de los niños y niñas en formación conduce muy frecuentemente a procesos autodestructivos como el suicidio, la delincuencia juvenil, prostitución, mendicidad, trabajo informal y la guerra. Es debido a todo este contexto social, que el problema de los niños y niñas vinculados al conflicto armado requiere de una especial y prioritaria atención por parte del Estado actualmente en Colombia, entre 6000 y 11000 niños, niñas y jóvenes colombianos según UNICEF y Human Rights Watch, respectivamente, están hoy en las filas de los grupos armados ilegales.

La vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado constituye una vulneración a los derechos fundamentales de los niños y las niñas que han participado en los grupos armados, está considerada como una de las peores formas de trabajo infantil, está tipificada como delito de reclutamiento ilícito y es una modalidad del delito de Trata de Personas.